martes, 5 de agosto de 2008

Escuchando a nuestros hijos

Por: Bch. Psic. Deisy Milady Briceño García

Hoy en día muchos padres se quejan de que sus hijos no se comunican con ellos pero ustedes padres ¿Escuchan a sus hijos? ¿Cómo reaccionan cuando ellos atraviesan un problema?

Cuando los padres sermonean, critican, reprenden o cuestionan a sus hijos lo que hacen es alejarlos en vez de acercarlos. Cuando los chicos están afectados o alterados necesitan expresar sus sentimientos, gritar, llorar, etc. También necesitan un abrazo o una caricia. Esta es una forma de escuchar.
Escuchar no es sólo con los oídos sino también con el cuerpo. Dejemos de hacer lo que estamos haciendo y fijémonos en quien nos habla.

Por otro lado es mejor exponer nuestra ignorancia en vez de preguntarles directamente y atacarlos Ejemplo: No sé porque tienes el volumen tan alto de la radio si está tan cerca de tí; en vez de: ¿Por qué tienes el volumen tan alto, eres sordo? Como vemos en la primera situación estamos exponiendo nuestra ignorancia “no sé porque”, pero en la segunda situación estamos preguntando directamente y atacando ¿Por qué tienes…..eres sordo?

Otra forma de escuchar activamente es captar lo que ellos expresan y sienten. Esto es ponerse en su lugar tratando de sentir lo que ellos sienten. Así se sentirán mucho mejor y podrán ver más claramente lo que sucede a su alrededor y afrontar sus problemas.
El escuchar activamente a nuestros hijos no es sólo una técnica o una actitud, es una de las formas más eficaces de expresar AMOR por ello es importante que los padres reflejen los sentimientos de los hijos y les pongan un nombre sin exagerarlos ni disminuirlos. Ejemplo:
Niña: ¡Cecilia es una pesada, nunca más jugaré con ella!
Madre o Padre: ¿Estás enojada con Cecilia?
Como vemos en la situación los padres están reflejando y poniéndole nombre al sentimiento de la niña sin exagerarlo ni disminuirlo ¿Estás enojada…?

Querido padre de familia, saber escuchar no es fácil, pero la perseverancia y la paciencia son los mejores maestros. Escuchar activamente puede parecer insignificante sobre todo para los padres que están llenos de preocupaciones laborales y el estrés que depara la vida diaria, pero tienen un valor inefable: Los hijos no sólo se van a sentir comprendidos sino que también se mejorará la comunicación y la relación con ellos por el resto de sus vidas.

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