jueves, 23 de octubre de 2008
miércoles, 27 de agosto de 2008
La pureza
La Pureza 97 2003
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Etiquetas:
Espíritu Santo,
Virgen María
martes, 5 de agosto de 2008
La misionera de todos, el perpetuo socorro
Por: JOSÉ IGNACIO ALEMANY GRAU, OBISPO
Si quieres ser misionero, acércate a la Santísima Trinidad.
Si necesitas un modelo, aprende de Santa María.
Dios la colocó en un puesto privilegiado porque le tuvo un amor especial.
Hay que tener muy presente que el Padre hizo de Santa María, su Hija Predilecta. El Hijo la escogió por Madre y la preparó. El Espíritu Santo la tomó por Esposa y la hizo la mujer más linda.
Así, preparada por la Trinidad, la Virgen Santísima comenzó a actuar dentro del plan misionero de Dios.
Quizás preguntes: ¿Dios es misionero?
Pues, sí.
Siempre se ha hablado en teología de las “misiones” de la Trinidad.
Estas “misiones” son dos y no debes olvidarlas nunca:
LA ENCARNACIÓN por la que el Padre envía a su Hijo al mundo como misionero para redención de la humanidad.
PENTECOSTÉS, El Espíritu Santo es enviado por el Padre y el Hijo para poner en movimiento a toda la Iglesia que, a través de los siglos, será instrumento de salvación para la humanidad.
Para realizar su plan de salvación a los hombres que se apartaron de Dios por el pecado, Él necesitaba una mujer, ya que quería que su Hijo fuera un ser normal… ¡un hombre!
Por su parte, si venía de Dios y era Dios, debía ser muy especial.
Por eso quiso el Padre que su Hijo viniera al mundo a través de una mujer que lo engendrara virginalmente, como un extraordinario privilegio.
María criatura, mujer y madre, acogiendo al Verbo, se hizo la primera misionera porque Santa María es la que da Dios a todos.
Dio a luz a Jesucristo en Belén y enseguida empezó su misión entregándolo a los pastores, luego a los magos, al anciano Simeón y a Ana y…
Siguió siendo misionera en Creta:
Era un ícono desconocido en el fondo del baúl de un mercader.
Venía éste de Creta en un barco que terminó desvencijado por el temporal, pero la Virgen les salvó la vida a todos y pudieron llegar con salud al puerto de Ostia, que así se llama el puerto de Roma.
El ícono llegó a Roma. El mercader quiso que esa preciosa mujer, que les salvó la vida a todos durante la tempestad, siguiera siendo un tesoro personal suyo. Pero la Virgen dijo que no. Que quería ser misionera de todos. Hizo prodigios hasta conseguir ser colocada a la pública veneración. Salió en procesión y en su primer recorrido curó a un paralítico que la invocó.
El entusiasmo del pueblo romano por el cuadro de la Virgen del Perpetuo Socorro aumentó desde aquel momento.
Nuestra Virgen se subió al altar mayor de la Iglesia de San Alfonso y pidió a los Padres Redentoristas por boca del beato Papa Pío IX que la llevarán por todo el mundo y la dieran a conocer.
Bajo la imagen venerada se lee: “Antigua imagen, famosa por sus milagros, venerada en Roma en la Iglesia de San Alfonso”
Hoy el cuadro (o imagen) es querida y amada por todos.
Sus ojos repiten: Ven a mí y encontrarás a este Jesús que engendré por obra del Espíritu Santo.
Ayúdame. Sé misionero como yo. Ven y haremos maravillas,…
Todos tenemos que ser misioneros porque el mundo de hoy se ha rebelado contra Dios, en gran parte por culpa de sus dirigentes.
Tú, yo y todos tenemos que ser, como Santa María, los continuadores de la misión trinitaria para que el mundo pueda aprovechar la Sangre de Cristo, nuestro Redentor.
Si quieres ser misionero, acércate a la Santísima Trinidad.
Si necesitas un modelo, aprende de Santa María.
Dios la colocó en un puesto privilegiado porque le tuvo un amor especial.
Hay que tener muy presente que el Padre hizo de Santa María, su Hija Predilecta. El Hijo la escogió por Madre y la preparó. El Espíritu Santo la tomó por Esposa y la hizo la mujer más linda.
Así, preparada por la Trinidad, la Virgen Santísima comenzó a actuar dentro del plan misionero de Dios.
Quizás preguntes: ¿Dios es misionero?
Pues, sí.
Siempre se ha hablado en teología de las “misiones” de la Trinidad.
Estas “misiones” son dos y no debes olvidarlas nunca:
LA ENCARNACIÓN por la que el Padre envía a su Hijo al mundo como misionero para redención de la humanidad.
PENTECOSTÉS, El Espíritu Santo es enviado por el Padre y el Hijo para poner en movimiento a toda la Iglesia que, a través de los siglos, será instrumento de salvación para la humanidad.
Para realizar su plan de salvación a los hombres que se apartaron de Dios por el pecado, Él necesitaba una mujer, ya que quería que su Hijo fuera un ser normal… ¡un hombre!
Por su parte, si venía de Dios y era Dios, debía ser muy especial.
Por eso quiso el Padre que su Hijo viniera al mundo a través de una mujer que lo engendrara virginalmente, como un extraordinario privilegio.
María criatura, mujer y madre, acogiendo al Verbo, se hizo la primera misionera porque Santa María es la que da Dios a todos.
Dio a luz a Jesucristo en Belén y enseguida empezó su misión entregándolo a los pastores, luego a los magos, al anciano Simeón y a Ana y…
Siguió siendo misionera en Creta:
Era un ícono desconocido en el fondo del baúl de un mercader.
Venía éste de Creta en un barco que terminó desvencijado por el temporal, pero la Virgen les salvó la vida a todos y pudieron llegar con salud al puerto de Ostia, que así se llama el puerto de Roma.
El ícono llegó a Roma. El mercader quiso que esa preciosa mujer, que les salvó la vida a todos durante la tempestad, siguiera siendo un tesoro personal suyo. Pero la Virgen dijo que no. Que quería ser misionera de todos. Hizo prodigios hasta conseguir ser colocada a la pública veneración. Salió en procesión y en su primer recorrido curó a un paralítico que la invocó.
El entusiasmo del pueblo romano por el cuadro de la Virgen del Perpetuo Socorro aumentó desde aquel momento.
Nuestra Virgen se subió al altar mayor de la Iglesia de San Alfonso y pidió a los Padres Redentoristas por boca del beato Papa Pío IX que la llevarán por todo el mundo y la dieran a conocer.
Bajo la imagen venerada se lee: “Antigua imagen, famosa por sus milagros, venerada en Roma en la Iglesia de San Alfonso”
Hoy el cuadro (o imagen) es querida y amada por todos.
Sus ojos repiten: Ven a mí y encontrarás a este Jesús que engendré por obra del Espíritu Santo.
Ayúdame. Sé misionero como yo. Ven y haremos maravillas,…
Todos tenemos que ser misioneros porque el mundo de hoy se ha rebelado contra Dios, en gran parte por culpa de sus dirigentes.
Tú, yo y todos tenemos que ser, como Santa María, los continuadores de la misión trinitaria para que el mundo pueda aprovechar la Sangre de Cristo, nuestro Redentor.
Misión continental: criterios
CELAM
A.) CONVERSIÓN PERSONAL Y PASTORAL
Es indispensable.
- Reconocer estructuras caducas
- Buscar nuevas formas
- Pasar de la simple conservación de los católicos ya existentes, fieles, a la acción misionera como pide el Evangelio
Con mucho ardor
Como medio que busca
Como escucha acogedora de comunión
B.) ATENCIÓN A LOS SIGNOS CULTURALES: INCULTURACIÓN Y PRESENCIA EN NUEVOS AREÓPAGOS
- Megápolis, grandes periferias
- Ambientes campesinos, mineros, marítimos
- Hospitales, centros de rehabilitación
- Cárceles
C.) EN EL CONTEXTO DE LA ACCIÓN PASTORAL NORMAL
- Dinamismo a los planes pastorales vigentes renovado las estructuras que sean necesarias
- La mayor amenaza: la RUTINA, el desgaste por falta de raíces espirituales auténticas.
- Renovación espiritual desde Cristo. El encuentro personal vivo, comprometedor que abre un nuevo horizonte.
D.) CON NUEVOS LENGUAJES: COMUNICACIÓN
- Tener en cuenta la cultura actual (conocerla, evaluarla)
- Usar un lenguaje que comprendan nuestros contemporáneos
- Comunicar los valores evangélicos de esa manera
- Optimizar el uso de medios de comunicación católicos haciéndolos más actuantes y eficaces, usar y apoyar, revistas, radio, televisión, internet, un portal interactivo para la misión.
El ardor nuevo y la eficacia lo da el Espíritu Santo que guía y equipa a los misioneros orantes en estado de Gracia y en comunión con la Iglesia.
Cualquier esfuerzo de este nivel espiritual no tendrá la fecundidad divina para la conversión y santificación del misionero ni del que es evangelizado sin la acción del Espíritu Santo.
“Nada pueden sin Mí” dice Jesús en Jn. 15,5
A.) CONVERSIÓN PERSONAL Y PASTORAL
Es indispensable.
- Reconocer estructuras caducas
- Buscar nuevas formas
- Pasar de la simple conservación de los católicos ya existentes, fieles, a la acción misionera como pide el Evangelio
Con mucho ardor
Como medio que busca
Como escucha acogedora de comunión
B.) ATENCIÓN A LOS SIGNOS CULTURALES: INCULTURACIÓN Y PRESENCIA EN NUEVOS AREÓPAGOS
- Megápolis, grandes periferias
- Ambientes campesinos, mineros, marítimos
- Hospitales, centros de rehabilitación
- Cárceles
C.) EN EL CONTEXTO DE LA ACCIÓN PASTORAL NORMAL
- Dinamismo a los planes pastorales vigentes renovado las estructuras que sean necesarias
- La mayor amenaza: la RUTINA, el desgaste por falta de raíces espirituales auténticas.
- Renovación espiritual desde Cristo. El encuentro personal vivo, comprometedor que abre un nuevo horizonte.
D.) CON NUEVOS LENGUAJES: COMUNICACIÓN
- Tener en cuenta la cultura actual (conocerla, evaluarla)
- Usar un lenguaje que comprendan nuestros contemporáneos
- Comunicar los valores evangélicos de esa manera
- Optimizar el uso de medios de comunicación católicos haciéndolos más actuantes y eficaces, usar y apoyar, revistas, radio, televisión, internet, un portal interactivo para la misión.
El ardor nuevo y la eficacia lo da el Espíritu Santo que guía y equipa a los misioneros orantes en estado de Gracia y en comunión con la Iglesia.
Cualquier esfuerzo de este nivel espiritual no tendrá la fecundidad divina para la conversión y santificación del misionero ni del que es evangelizado sin la acción del Espíritu Santo.
“Nada pueden sin Mí” dice Jesús en Jn. 15,5
Escuchando a nuestros hijos
Por: Bch. Psic. Deisy Milady Briceño García
Hoy en día muchos padres se quejan de que sus hijos no se comunican con ellos pero ustedes padres ¿Escuchan a sus hijos? ¿Cómo reaccionan cuando ellos atraviesan un problema?
Cuando los padres sermonean, critican, reprenden o cuestionan a sus hijos lo que hacen es alejarlos en vez de acercarlos. Cuando los chicos están afectados o alterados necesitan expresar sus sentimientos, gritar, llorar, etc. También necesitan un abrazo o una caricia. Esta es una forma de escuchar.
Escuchar no es sólo con los oídos sino también con el cuerpo. Dejemos de hacer lo que estamos haciendo y fijémonos en quien nos habla.
Por otro lado es mejor exponer nuestra ignorancia en vez de preguntarles directamente y atacarlos Ejemplo: No sé porque tienes el volumen tan alto de la radio si está tan cerca de tí; en vez de: ¿Por qué tienes el volumen tan alto, eres sordo? Como vemos en la primera situación estamos exponiendo nuestra ignorancia “no sé porque”, pero en la segunda situación estamos preguntando directamente y atacando ¿Por qué tienes…..eres sordo?
Otra forma de escuchar activamente es captar lo que ellos expresan y sienten. Esto es ponerse en su lugar tratando de sentir lo que ellos sienten. Así se sentirán mucho mejor y podrán ver más claramente lo que sucede a su alrededor y afrontar sus problemas.
El escuchar activamente a nuestros hijos no es sólo una técnica o una actitud, es una de las formas más eficaces de expresar AMOR por ello es importante que los padres reflejen los sentimientos de los hijos y les pongan un nombre sin exagerarlos ni disminuirlos. Ejemplo:
Niña: ¡Cecilia es una pesada, nunca más jugaré con ella!
Madre o Padre: ¿Estás enojada con Cecilia?
Como vemos en la situación los padres están reflejando y poniéndole nombre al sentimiento de la niña sin exagerarlo ni disminuirlo ¿Estás enojada…?
Querido padre de familia, saber escuchar no es fácil, pero la perseverancia y la paciencia son los mejores maestros. Escuchar activamente puede parecer insignificante sobre todo para los padres que están llenos de preocupaciones laborales y el estrés que depara la vida diaria, pero tienen un valor inefable: Los hijos no sólo se van a sentir comprendidos sino que también se mejorará la comunicación y la relación con ellos por el resto de sus vidas.
Hoy en día muchos padres se quejan de que sus hijos no se comunican con ellos pero ustedes padres ¿Escuchan a sus hijos? ¿Cómo reaccionan cuando ellos atraviesan un problema?
Cuando los padres sermonean, critican, reprenden o cuestionan a sus hijos lo que hacen es alejarlos en vez de acercarlos. Cuando los chicos están afectados o alterados necesitan expresar sus sentimientos, gritar, llorar, etc. También necesitan un abrazo o una caricia. Esta es una forma de escuchar.
Escuchar no es sólo con los oídos sino también con el cuerpo. Dejemos de hacer lo que estamos haciendo y fijémonos en quien nos habla.
Por otro lado es mejor exponer nuestra ignorancia en vez de preguntarles directamente y atacarlos Ejemplo: No sé porque tienes el volumen tan alto de la radio si está tan cerca de tí; en vez de: ¿Por qué tienes el volumen tan alto, eres sordo? Como vemos en la primera situación estamos exponiendo nuestra ignorancia “no sé porque”, pero en la segunda situación estamos preguntando directamente y atacando ¿Por qué tienes…..eres sordo?
Otra forma de escuchar activamente es captar lo que ellos expresan y sienten. Esto es ponerse en su lugar tratando de sentir lo que ellos sienten. Así se sentirán mucho mejor y podrán ver más claramente lo que sucede a su alrededor y afrontar sus problemas.
El escuchar activamente a nuestros hijos no es sólo una técnica o una actitud, es una de las formas más eficaces de expresar AMOR por ello es importante que los padres reflejen los sentimientos de los hijos y les pongan un nombre sin exagerarlos ni disminuirlos. Ejemplo:
Niña: ¡Cecilia es una pesada, nunca más jugaré con ella!
Madre o Padre: ¿Estás enojada con Cecilia?
Como vemos en la situación los padres están reflejando y poniéndole nombre al sentimiento de la niña sin exagerarlo ni disminuirlo ¿Estás enojada…?
Querido padre de familia, saber escuchar no es fácil, pero la perseverancia y la paciencia son los mejores maestros. Escuchar activamente puede parecer insignificante sobre todo para los padres que están llenos de preocupaciones laborales y el estrés que depara la vida diaria, pero tienen un valor inefable: Los hijos no sólo se van a sentir comprendidos sino que también se mejorará la comunicación y la relación con ellos por el resto de sus vidas.
La libertad y la responsabilidad
Por: Clavel del mar
“Solo la Verdad los hará libres” (Jn. 8,32)
La libertad no es la posibilidad de que la persona humana haga lo que le venga en gana con su vida, no implica el “pretendido derecho” de decir o hacer cualquier cosa, porque eso sería desconocer su propia naturaleza, que requiere un orden que le permita llegar a la felicidad, concebir a un sujeto autosuficiente que busca la satisfacción de su interés propio que es ajeno a la voluntad de Dios, nuestro creador, quien nos dio la libertad.
Tampoco es sinónimo de espontaneidad, aunque sí la tenga, porque en este caso serían libres los animales que actúan espontáneamente.
La libertad es el poder, radicado en la razón y en la voluntad, de ejecutar o no por sí mismo acciones deliberadas.
La libertad implica la posibilidad de elegir entre el bien y el mal, y por tanto, de crecer en la perfección (ordenada a Dios) o de flaquear y pecar (ofender a Dios).
En la medida que la persona humana haga más el bien, se va haciendo más libre, puesto que si elige la desobediencia y el mal, abusa de su libertad y se hace esclavo del pecado. Por ejemplo si un joven escoge iniciarse en las drogas (elección libre) en el fondo está usando mal su libertad (abusando de ella) y poco a poco se hará esclavo de este vicio (no es libre). “Pues uno es esclavo de lo que lo domina” ( 2 Pe. 2, 19b)
La libertad humana es finita y falible, es decir que la persona humana no es absolutamente libre, porque no puede cambiar ni su propia naturaleza ni su fin en la vida, que le es dado por Dios; y sus elecciones están sujetas a fallar.
La libertad implica responsabilidad de nuestros actos en la medida que son voluntarios. El dominio de la voluntad sobre los propios actos se logra mediante el progreso en la virtud (realizando actos virtuosos), el crecimiento del bien y la ascesis (disciplina).
Todo acto directamente querido es imputable o atribuible a su autor, el que lo realiza el responsable por sus actos, por ejemplo planificar y ejecutar un robo, la infidelidad al cónyuge, etc.
La imputabilidad y la responsabilidad de una acción pueden quedar disminuidas o suprimidas por ignorancia, inadvertencia, violencia, temor, hábitos, afectos desordenados y otros factores psíquicos o sociales.
El efecto malo no es atribuible si no ha sido querido ni como fin ni como medio de la acción, por ejemplo la muerte de una persona que estaba grave (efecto malo) cuando la auxiliamos (no quisimos que fallezca).
Sí es atribuible cuando es previsible y existe la posibilidad de evitarlo, por ejemplo en el caso de un homicidio (efecto malo) cometido por un conductor en estado de embriaguez (pudo evitarlo si no hubiera bebido)
La libertad se ejercita en las relaciones entre personas. Toda persona humana, creada a imagen de Dios, tiene el derecho natural de ser reconocida como un ser libre y responsable.
“Para ser libres, nos libertó Cristo” (Gál. 5, 1a)
“Solo la Verdad los hará libres” (Jn. 8,32)
La libertad no es la posibilidad de que la persona humana haga lo que le venga en gana con su vida, no implica el “pretendido derecho” de decir o hacer cualquier cosa, porque eso sería desconocer su propia naturaleza, que requiere un orden que le permita llegar a la felicidad, concebir a un sujeto autosuficiente que busca la satisfacción de su interés propio que es ajeno a la voluntad de Dios, nuestro creador, quien nos dio la libertad.
Tampoco es sinónimo de espontaneidad, aunque sí la tenga, porque en este caso serían libres los animales que actúan espontáneamente.
La libertad es el poder, radicado en la razón y en la voluntad, de ejecutar o no por sí mismo acciones deliberadas.
La libertad implica la posibilidad de elegir entre el bien y el mal, y por tanto, de crecer en la perfección (ordenada a Dios) o de flaquear y pecar (ofender a Dios).
En la medida que la persona humana haga más el bien, se va haciendo más libre, puesto que si elige la desobediencia y el mal, abusa de su libertad y se hace esclavo del pecado. Por ejemplo si un joven escoge iniciarse en las drogas (elección libre) en el fondo está usando mal su libertad (abusando de ella) y poco a poco se hará esclavo de este vicio (no es libre). “Pues uno es esclavo de lo que lo domina” ( 2 Pe. 2, 19b)
La libertad humana es finita y falible, es decir que la persona humana no es absolutamente libre, porque no puede cambiar ni su propia naturaleza ni su fin en la vida, que le es dado por Dios; y sus elecciones están sujetas a fallar.
La libertad implica responsabilidad de nuestros actos en la medida que son voluntarios. El dominio de la voluntad sobre los propios actos se logra mediante el progreso en la virtud (realizando actos virtuosos), el crecimiento del bien y la ascesis (disciplina).
Todo acto directamente querido es imputable o atribuible a su autor, el que lo realiza el responsable por sus actos, por ejemplo planificar y ejecutar un robo, la infidelidad al cónyuge, etc.
La imputabilidad y la responsabilidad de una acción pueden quedar disminuidas o suprimidas por ignorancia, inadvertencia, violencia, temor, hábitos, afectos desordenados y otros factores psíquicos o sociales.
El efecto malo no es atribuible si no ha sido querido ni como fin ni como medio de la acción, por ejemplo la muerte de una persona que estaba grave (efecto malo) cuando la auxiliamos (no quisimos que fallezca).
Sí es atribuible cuando es previsible y existe la posibilidad de evitarlo, por ejemplo en el caso de un homicidio (efecto malo) cometido por un conductor en estado de embriaguez (pudo evitarlo si no hubiera bebido)
La libertad se ejercita en las relaciones entre personas. Toda persona humana, creada a imagen de Dios, tiene el derecho natural de ser reconocida como un ser libre y responsable.
“Para ser libres, nos libertó Cristo” (Gál. 5, 1a)
MAÑANA
POR: PADRE GREGORIO MATEU
“Mañana” es la gran mentira de los adolescentes, de aquellos que no actúan con convicción. “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy” nos avisa la sabiduría popular.
Ya me siento cansado de los que siempre ayudarán mañana, vendrán mañana, trabajarán mañana. Cumplirán su dieta mañana, darán su respuesta mañana. Y en el hoy siguen descansando, ausentes, lejanos, rumiando su egoísmo, dando vueltas y más vueltas a la forma de practicar el “hacer nada”
“No me encuentro bien”, “me siento muy cansado”, “todo cae sobre mis espaldas”, son algunas de las frases que justifican una vagancia que aturde y esclaviza. Vivir es trabajar, colaborar, buscar, descubrir, inventar, ayudar,…El trabajo no es un castigo, sino una bendición. Recrear el mundo y la vida supone estar siempre dispuestos a dar la mano.
El mundo de las excusas es creativo y falaz al mismo tiempo. Conocí a una persona que todo el día proyectaba sus males, describía sus enfermedades, daba cuenta de sus quebrantos físicos. Ya nadie le hacía caso. El problema fue que, cuando estuvo malo de verdad, nadie le creyó y murió inmerso en su ganada soledad.
Nada ni nadie debe impedir que seamos responsables, que estemos al día en nuestros compromisos, que demos sentido a nuestro ser y a nuestro quehacer. Hoy es el día más importante de mi vida. Tenemos una misión que cumplir, un vacío que llenar, una tarea que realizar.
VIVE cada día del AÑO NUEVO como si fuera el más importante de tu vida. No te cargues hoy con las obligaciones de mañana. Cada día tienen su propia inquietud.
Vivir en un instante los temores, los éxitos y los fracasos de un año no los puede soportar nadie. Cada instante es un tesoro y la capacidad humana lo puede afrontar con sabiduría y fruición.
No me pidas que haga milagros con mis limitadas posibilidades. Pídeme que sea fiel a cada momento que Dios me regala para recrear una vida que es el mejor regalo que he recibido a lo largo de mis años.
“Mañana” es la gran mentira de los adolescentes, de aquellos que no actúan con convicción. “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy” nos avisa la sabiduría popular.
Ya me siento cansado de los que siempre ayudarán mañana, vendrán mañana, trabajarán mañana. Cumplirán su dieta mañana, darán su respuesta mañana. Y en el hoy siguen descansando, ausentes, lejanos, rumiando su egoísmo, dando vueltas y más vueltas a la forma de practicar el “hacer nada”
“No me encuentro bien”, “me siento muy cansado”, “todo cae sobre mis espaldas”, son algunas de las frases que justifican una vagancia que aturde y esclaviza. Vivir es trabajar, colaborar, buscar, descubrir, inventar, ayudar,…El trabajo no es un castigo, sino una bendición. Recrear el mundo y la vida supone estar siempre dispuestos a dar la mano.
El mundo de las excusas es creativo y falaz al mismo tiempo. Conocí a una persona que todo el día proyectaba sus males, describía sus enfermedades, daba cuenta de sus quebrantos físicos. Ya nadie le hacía caso. El problema fue que, cuando estuvo malo de verdad, nadie le creyó y murió inmerso en su ganada soledad.
Nada ni nadie debe impedir que seamos responsables, que estemos al día en nuestros compromisos, que demos sentido a nuestro ser y a nuestro quehacer. Hoy es el día más importante de mi vida. Tenemos una misión que cumplir, un vacío que llenar, una tarea que realizar.
VIVE cada día del AÑO NUEVO como si fuera el más importante de tu vida. No te cargues hoy con las obligaciones de mañana. Cada día tienen su propia inquietud.
Vivir en un instante los temores, los éxitos y los fracasos de un año no los puede soportar nadie. Cada instante es un tesoro y la capacidad humana lo puede afrontar con sabiduría y fruición.
No me pidas que haga milagros con mis limitadas posibilidades. Pídeme que sea fiel a cada momento que Dios me regala para recrear una vida que es el mejor regalo que he recibido a lo largo de mis años.
lunes, 4 de agosto de 2008
EDITORIAL
UN HONOR QUE VIENE DE LO ALTO
“VAYAN USTEDES TAMBIÉN A TRABAJAR EN MI VIÑA” (Mt. 20 )
Trabajar en la viña de Dios Omnipotente, Señor de señores es realmente una dignidad, un honor que no tiene valor terrenal.
Se conmueven las fibras más íntimas del corazón ante estas divinas palabras de Jesús, “el Único que conoce al Padre” como dice Él mismo. Es sumamente importante “rumiar” este versículo: “El que los recibe a ustedes me recibe a Mí, el que me recibe, recibe al que me envió: al Padre” (Mt. 10,40; Lc. 10, 16; Jn. 13, 20)
¡Qué honor recibir al Padre, qué dignidad ser su edecán!, llevar su mensaje, su saludo, sus regalos es para desmayarse de la emoción y lo más sorprendente: Él nos busca, nos invita, nos equipa, nos ilumina para tal comisión.
Hermano lector haga un alto, un momento de silencio, deténgase, lea una y otra vez estos textos bíblicos y deje que la Fuerza de la Palabra penetre en su intimidad, quédese un buen rato dejándose envolver, interpelar, impulsar,… deje que “ocurra” lo que quiera hacer Dios en usted, luego decídase a responder al Dios Altísimo que le invita por Jesús el misionero del Padre a que su nombre esté escrito en el Libro de la Vida (Lc. 10,20)
Alégrese de estar seguro de que usted es motivo de alegría de Jesús que hasta se estremece agradeciendo al Padre por usted que tiene corazón de pobre, capaz de conocer lo que el Padre oculta a los sabios y prudentes y lo descubre a los sencillos (Lc. 10, 22) los que saben decir sí a esta invitación de trabajar en la mies del Señor.
¡Felicitaciones por su decisión generosa que nace del amor puro al Señor, un amor sin interés como se lo tiene a usted!
LA DIRECTORA Edelmira Rojas Gadea
“VAYAN USTEDES TAMBIÉN A TRABAJAR EN MI VIÑA” (Mt. 20 )
Trabajar en la viña de Dios Omnipotente, Señor de señores es realmente una dignidad, un honor que no tiene valor terrenal.
Se conmueven las fibras más íntimas del corazón ante estas divinas palabras de Jesús, “el Único que conoce al Padre” como dice Él mismo. Es sumamente importante “rumiar” este versículo: “El que los recibe a ustedes me recibe a Mí, el que me recibe, recibe al que me envió: al Padre” (Mt. 10,40; Lc. 10, 16; Jn. 13, 20)
¡Qué honor recibir al Padre, qué dignidad ser su edecán!, llevar su mensaje, su saludo, sus regalos es para desmayarse de la emoción y lo más sorprendente: Él nos busca, nos invita, nos equipa, nos ilumina para tal comisión.
Hermano lector haga un alto, un momento de silencio, deténgase, lea una y otra vez estos textos bíblicos y deje que la Fuerza de la Palabra penetre en su intimidad, quédese un buen rato dejándose envolver, interpelar, impulsar,… deje que “ocurra” lo que quiera hacer Dios en usted, luego decídase a responder al Dios Altísimo que le invita por Jesús el misionero del Padre a que su nombre esté escrito en el Libro de la Vida (Lc. 10,20)
Alégrese de estar seguro de que usted es motivo de alegría de Jesús que hasta se estremece agradeciendo al Padre por usted que tiene corazón de pobre, capaz de conocer lo que el Padre oculta a los sabios y prudentes y lo descubre a los sencillos (Lc. 10, 22) los que saben decir sí a esta invitación de trabajar en la mies del Señor.
¡Felicitaciones por su decisión generosa que nace del amor puro al Señor, un amor sin interés como se lo tiene a usted!
LA DIRECTORA Edelmira Rojas Gadea
Cuarto Mandamiento de la Ley de Dios (II Parte)
Por: María del Rocío Soto Narváez
Deberes De los padres:
“Padres, no exasperéis a vuestros hijos, sino formadlos más bien mediante la instrucción y la corrección según el Señor” (Ef. 6,4)
-Los padres son los primeros responsables en la educación de sus hijos. Tienen el deber de brindar a sus hijos una educación moral y formación espiritual.
-Deben educarlos como a hijos de Dios y respetarlos como a personas humanas; educarlos en el cumplimiento de la Ley de Dios, a subordinar las dimensiones materiales e instintivas a las interiores y espirituales, a guardarse de los riesgos y las degradaciones que amenazan las sociedades humanas, a usar rectamente de la razón y de la libertad.
-Deben crear un hogar donde tengan por norma: la ternura, el perdón, el respeto, la fidelidad y el servicio desinteresado, donde se inculque virtudes, se enseñe la abnegación, el dominio de sí, el sano juicio.
-De dar buenos ejemplos a sus hijos, guiarlos, corregirlos.
-De evangelizar a sus hijos (responsabilidad y privilegio), enseñarles a orar y a descubrir la vocación de hijos de Dios.
-De elegir para ellos una escuela que corresponda a sus propias convicciones y no presionar a sus hijos ni en la elección de una profesión ni el de su futuro cónyuge, sino más bien aconsejarlos.
-De acoger y respetar con alegría y acción de gracias el llamamiento a alguno de sus hijos a la vida consagrada.
-De proveer a sus necesidades físicas y espirituales.
Deberes de las autoridades civiles:-Ejercer la autoridad como un servicio
-Respetar los derechos fundamentales de la persona humana y las condiciones del ejercicio de su libertad.
-Administrar humanamente justicia en el respeto al derecho de cada uno, especialmente el de las familias y los desheredados.
-No ordenar ni establecer lo que es contrario a la dignidad de las personas y a la ley natural.
-Velar porque las normas que establezcan no lleven a la tentación del interés personal frente al de la comunidad
-Ejercer la justicia distributiva, es decir la solidaridad con los más débiles de la sociedad, con sabiduría teniendo en cuenta las necesidades y contribuciones de cada uno y atendiendo a la concordancia y a la paz.
Deberes de los ciudadanos:
-Mirar a sus superiores como representantes de Dios que los ha instituido ministros de sus dones.
-Ejercer una justa crítica de los que les parece perjudicial para la dignidad de las personas o el bien de la comunidad (Es un derecho y deber).
-Cooperar con la autoridad civil al bien de la sociedad en espíritu de verdad, justicia, solidaridad y libertad.
-Cumplir con la responsabilidad en la vida de la comunidad política: pago de impuestos, ejercicio del derecho al voto, la defensa del país.
-No seguir las prescripciones o disposiciones de las autoridades civiles cuando estas sean contrarias a las exigencias del orden moral, a los derechos fundamentales de las personas o a las enseñanzas del Evangelio.
-Las naciones más prósperas tienen el deber de acoger, en cuanto sea posible, al extranjero que busca la seguridad y los medios de vida que no puede encontrar en su país de origen y el inmigrante está en la obligación de respetar el patrimonio material y espiritual del país que lo acoge, a obedecer sus leyes y a contribuir con este.
-Es deber de la Iglesia emitir un juicio moral incluso sobre cosas que afectan el orden político cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas, aplicando los medios que son conformes al Evangelio y al bien de todos.
Deberes De los padres:
“Padres, no exasperéis a vuestros hijos, sino formadlos más bien mediante la instrucción y la corrección según el Señor” (Ef. 6,4)
-Los padres son los primeros responsables en la educación de sus hijos. Tienen el deber de brindar a sus hijos una educación moral y formación espiritual.
-Deben educarlos como a hijos de Dios y respetarlos como a personas humanas; educarlos en el cumplimiento de la Ley de Dios, a subordinar las dimensiones materiales e instintivas a las interiores y espirituales, a guardarse de los riesgos y las degradaciones que amenazan las sociedades humanas, a usar rectamente de la razón y de la libertad.
-Deben crear un hogar donde tengan por norma: la ternura, el perdón, el respeto, la fidelidad y el servicio desinteresado, donde se inculque virtudes, se enseñe la abnegación, el dominio de sí, el sano juicio.
-De dar buenos ejemplos a sus hijos, guiarlos, corregirlos.
-De evangelizar a sus hijos (responsabilidad y privilegio), enseñarles a orar y a descubrir la vocación de hijos de Dios.
-De elegir para ellos una escuela que corresponda a sus propias convicciones y no presionar a sus hijos ni en la elección de una profesión ni el de su futuro cónyuge, sino más bien aconsejarlos.
-De acoger y respetar con alegría y acción de gracias el llamamiento a alguno de sus hijos a la vida consagrada.
-De proveer a sus necesidades físicas y espirituales.
Deberes de las autoridades civiles:-Ejercer la autoridad como un servicio
-Respetar los derechos fundamentales de la persona humana y las condiciones del ejercicio de su libertad.
-Administrar humanamente justicia en el respeto al derecho de cada uno, especialmente el de las familias y los desheredados.
-No ordenar ni establecer lo que es contrario a la dignidad de las personas y a la ley natural.
-Velar porque las normas que establezcan no lleven a la tentación del interés personal frente al de la comunidad
-Ejercer la justicia distributiva, es decir la solidaridad con los más débiles de la sociedad, con sabiduría teniendo en cuenta las necesidades y contribuciones de cada uno y atendiendo a la concordancia y a la paz.
Deberes de los ciudadanos:
-Mirar a sus superiores como representantes de Dios que los ha instituido ministros de sus dones.
-Ejercer una justa crítica de los que les parece perjudicial para la dignidad de las personas o el bien de la comunidad (Es un derecho y deber).
-Cooperar con la autoridad civil al bien de la sociedad en espíritu de verdad, justicia, solidaridad y libertad.
-Cumplir con la responsabilidad en la vida de la comunidad política: pago de impuestos, ejercicio del derecho al voto, la defensa del país.
-No seguir las prescripciones o disposiciones de las autoridades civiles cuando estas sean contrarias a las exigencias del orden moral, a los derechos fundamentales de las personas o a las enseñanzas del Evangelio.
-Las naciones más prósperas tienen el deber de acoger, en cuanto sea posible, al extranjero que busca la seguridad y los medios de vida que no puede encontrar en su país de origen y el inmigrante está en la obligación de respetar el patrimonio material y espiritual del país que lo acoge, a obedecer sus leyes y a contribuir con este.
-Es deber de la Iglesia emitir un juicio moral incluso sobre cosas que afectan el orden político cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas, aplicando los medios que son conformes al Evangelio y al bien de todos.
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