sábado, 18 de julio de 2009

QUINTO MANDAMIENTO (V PARTE)

POR: MARÍA DEL ROCIO SOTO NARVAEZ

El respeto de la persona y la investigación científica:
La ciencia y la técnica son recursos preciosos cuando son puestos al servicio del hombre y promueven su desarrollo integral en beneficio de todos; sin embargo por sí solos no pueden indicar el sentido de la existencia y del progreso humano.
Estas requieren el respeto incondicionado de los criterios fundamentales de la moralidad, deben estar al SERVICIO de la persona humana, de sus derechos inalienables, de su bien verdadero e integral, conforme al DESIGNIO Y LA VOLUNTAD DE DIOS.
La experimentación en el ser humano NO ES MORALMENTE LEGÍTIMA si hace correr riesgos desproporcionados o evitables a la vida o a la integridad física o psíquica del sujeto, tampoco es legítima si además se hace sin el consentimiento consciente del sujeto o de quienes tienen derecho sobre él.
El trasplante de órganos no es moralmente aceptable si el donante o sus representantes no han dado su consentimiento consciente; sí lo es, si los peligros y riesgos físicos o psíquicos causados al donante son proporcionados al bien que se busca en el destinatario de los órganos. NO ES MORALMENTE ACEPTABLE provocar directamente para el ser humano la mutilación que le deja inválido o su muerte, aunque sea para retardar el fallecimiento de otras personas.
LA FECUNDACIÓN IN VITRO Y TRASPLANTE DE EMBRIONES (FIVTE o FIVET) consiste en posibilitar en el laboratorio la unión entre un óvulo y un espermatozoide, dado que ésta por alguna razón, no ha sido posible en el útero de la madre. Luego de 24 o 48 horas el embrión es trasplantado al organismo de la madre para que se desarrolle la gestación y parto. Generalmente con varios óvulos fecundados (ya hay vida), por eso ES MORALMENTE ILÍCITO: ya no se manipulan células sexuales sino niños en formación (embriones) y algunos son “eliminados” (matados) por considerarlos embriones sobrantes, otros pueden ser utilizados en la investigación o experimentación, atentando así contra la dignidad de la vida humana naciente.
El respeto a la integridad corporal:
Son moralmente ilegítimos los secuestros, la toma de rehenes, el terrorismo, la tortura. Exceptuados los casos de prescripciones médicas de orden terapéutico, las amputaciones, mutilaciones o esterilizaciones voluntarias de personas inocentes son contrarias a la ley moral.
El respeto a los muertos:
Se debe ofrecer a los moribundos todas las atenciones (incluyendo oraciones y recepción de sacramentos) para ayudarles a vivir sus últimos momentos en la dignidad y la paz.
Enterrar a los muertos es una obra de misericordia corporal (Tob. 1, 16-17), es así que los cuerpos de los difuntos deben ser tratados con respeto.
La Iglesia permite la incineración cuando con ella no se cuestiona la fe en la resurrección del cuerpo. También es admisible moralmente la autopsia cuando hay razones de tipo legal y de investigación científica, y es legítima moralmente la donación de órganos.
La paz:
“Bienaventurados los que construyen la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt. 5,9)
Jesús pide la paz del corazón y denuncia la inmoralidad de la cólera y del odio (Mt. 5, 21-22)
La cólera es un deseo de venganza. Si llega hasta el deseo deliberado de matar al prójimo o herirlo gravemente es pecado grave.
El odio al prójimo es pecado cuando se le desea DELIBERADAMENTE un mal. Es pecado grave cuando se le desea un daño grave.
Evitar la guerra:
Todo ciudadano y gobernante están obligados a empeñarse en evitar las guerras. Sin embargo una vez agotados todos los medios pacíficos, no se puede negar a los gobiernos el derecho a la legítima defensa, la que se podrá ejercer si se dan las 4 condiciones estrictas siguientes:
*Que el daño causado por el agresor a la nación sea duradero, grave y cierto.
*Que todos los demás medios hayan resultados impracticables o ineficaces.
*Que se reúnan las condiciones serias de éxito.
*Que el empleo de armas no entrañe males y desórdenes más graves que el mal que se pretende eliminar.
La Iglesia declara la validez permanente de la ley moral durante los conflictos armados, tratando con humanidad a los no combatientes, a los soldados heridos, a los prisioneros.
Constituye pecado mortal el exterminio de un pueblo, nación o minoría étnica. Tenemos la obligación moral de desobedecer aquellas decisiones que ordenan genocidios.
La carrera de armamentos no asegura la paz, más bien puede ser motivo de guerras

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI

POR: DANY ALVAREZ

CORPUS CHRISTI (latín: Cuerpo de Cristo) o solemnidad del cuerpo y la sangre de Cristo también llamada Corpus Domini (cuerpo del Señor). Es una fiesta de la Iglesia Católica destinada a celebrar la EUCARISTÍA, con el fin de tributarle a la Santa Eucaristía un culto público y solemne de adoración, amor y gratitud, proclamar y aumentar la FE en Jesucristo presente en el Santísimo Sacramento.
La celebración se lleva a cabo el siguiente jueves al octavo domingo después del Domingo de Pascua (es decir 60 días después del Domingo de Pascua).
La solemnidad del CORPUS CHRISTI se remonta al siglo XIII.
Dos eventos extraordinarios contribuyeron a la institución de la fiesta:
1. Las visiones de Santa Juliana de Mont Cornillón, y
2. El Milagro Eucarístico de Bolsena / Orvieto.

1. SANTA JULIANA DE MONT CORNILLÓN Y LA FIESTA DE CORPUS CHRISTI
La Santa desde joven tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento y siempre añoraba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se intensificó por una visión que ella tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad, ella comunicó esta visión a Roberto de Thorete, obispo de Diege a Jacques Pantaleón, archidiácono de Luge y al Papa Urbano IV.
El obispo de Liege quedó totalmente impresionado, invocó un SÍNODO en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera presente el año entrante.
El Papa Urbano IV, amante de la EUCARISTÍA, publicó la BULA “TRANSITURUS” el 8 de Setiembre de 1264, en la cual, después de haber ensalzado el amor de nuestro Salvador expresado en la Santa Eucaristía, ordenó que se celebrara la solemnidad de CORPUS CHRISTI en el día JUEVES, después del Domingo de la Santísima Trinidad al mismo tiempo otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la Santa Misa y al oficio.

2. MILAGRO EUCARÍSTICO DE ORVIETO – BOLSENA
Orvieto no se puede olvidar porque allí se encuentra un prodigio divino. Su catedral es custodia de un Milagro Eucarístico que se puede venerar en la capilla izquierda. Se trata de un corporal que muestra la sangre que brotó de una SAGRADA HOSTIA.
En el año 1264 el Padre Pedro de Praga Bohemia, dudaba sobre el Misterio de la TRANSUSTANCIACIÓN del Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Eucaristía.
Acudió así en peregrinación a Roma, para pedir sobre la tumba de Pedro la gracia de una Fe fuerte. De regreso de Roma, Dios se le manifestó de una manera milagrosa ya que cuando celebraba la Santa Misa en BOLSENA, en la Cripta de Santa Cristina, la Sagrada Hostia sangró llenando el corporal de la preciosa sangre.
- La noticia del prodigio llegó pronto al Papa Urbano IV, que se encontraba en ORVIETO ciudad cercana a Bolsena. Hizo traer el CORPORAL, y al constatar los hechos, instituyó la Solemnidad de Corpus Christi.
- El mismo Papa URBANO IV encargó a Santo Tomás de Aquino, la preparación de un oficio litúrgico propio para esta fiesta y la creación de cantos e himnos para celebrar a CRISTO EUCARISTÍA. Entre los que compuso está la Subleme Secuencia “LAUDA SION” que se canta en la Misa de CORPUS CHRISTI.

La Sagrada Eucaristía es el verdadero centro del culto católico, el corazón de la fe, porque creemos que el hijo de Dios está verdaderamente presente en el sacramento del Altar. Las novenas en honor del sacramento de la Sagrada Eucaristía pueden hacerse muchas veces durante el Año Litúrgico para ahondar nuestra Fe en este gran Misterio de Amor, centro de toda la vida sacramental de la Iglesia.

Como católicos: “Creemos que Jesús está personalmente presente en el Altar siempre que haya una Hostia consagrada en el sagrario. Creemos que es el mismo Jesucristo, verdadero Dios, verdadero Hombre, que andaba por los caminos de Galilea y Judea.
Creemos que ÉL viene ahora como nuestro huésped personal, cada vez que recibimos la Santa Comunión”.
AMÉN