viernes, 27 de marzo de 2009

…LO MÁS LEJOS POSIBLE!! (Lc. 15,13)

Hubiese querido arrodillarse, llorar ante el ingrato para pedirle que se quede!! Pero no, no podía abollar el hermoso regalo de la libertad. Lo dejó marchar…
El amor, como luminaria discreta alumbrará en el corazón paterno el largo camino de la paciencia. El suave aroma de la comprensión, generosidad y respeto será para el hijo el imán que lo traerá de regreso.
“Se marchó a un país lejano”, lo más lejano para no tener noticias de casa, para no recordar…Había que perder la sensibilidad amorosa por el Padre.
La ayuda llega pronto con Don Dinero, el bullicio, el placer, “los amigos comodines”, el ambiente superficial, banal,…
¡Qué desnaturalizado! Acusamos sin demora
¡Cuidado! Podemos estar encabezando la larga lista de los que se han propuesto, conscientes o no, estar lo más lejos del Padre. Allí estamos:
- Los que la TV, internet, radio saturan de sexo y violencia nuestro interior.
- Los que con planes ambiciosos de negocios, trabajos, no tienen tiempo
- Los que con agendas sociales interminables están cansados …
- Los que los horarios apretados, presurosos, …los agobian
- Los que los problemas simples o no (porque no los dejamos en sus manos), nos llenan de melancolía.
- Los que por los lamentos y quejas estamos ocupados con la envidia
- Los que los spa y otros de la industria de la diversión nos encandilan…

Estos y otros suelen ser los obstáculos que nos alejan, nos separan del Padre Dios que anhela el encuentro, la relación amorosa con cada hijo, con cada hombre que es objeto de su Amor; pero que no se deja amar, no se deja cuidar, perdonar, ni guiar, …somos incomprensiblemente descorteses, desamorosos, …
En cada instante el Padre es contigo, conmigo (Hch.17, 28)
¡Advirtamos su Presencia! Es la Presencia vivificante, amorosa que AQUÍ y AHORA espera nuestra respuesta personal, intransferible: “Aquí estoy yo ….para Tí….”El silencio que es la cuna de Dios ayuda al Encuentro.
Pero hay que darle tiempo, perseverancia al cultivo de esta amistad con el mismo Dios que tomó la iniciativa, salió a buscarnos. Esto es “estar en la Casa del Padre”
La orfandad está llena de tristeza, hastío, angustia, violencia, desgano,…nos desnaturaliza.
Dios es amor (1 Jn. 4,8) y el amor nos unifica, nos plenifica
Santa María nuestra Madre orante nos ayude para iniciar y/o perseverar en esta incomparable aventura de dejarnos amar por Dios en el momento privilegiado de la oración silenciosa donde se forjan los misioneros del Señor.
Que así sea para gloria del Padre.

Por:Edelmira Rojas Gadea

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