viernes, 27 de marzo de 2009

CONSTITUCIÓN DOGMÁTICA SOBRE LA DIVINA REVELACIÓN

NUEVO TESTAMENTO
EXCELENCIA DEL NUEVO TESTAMENTO
La palabra de Dios, que es fuerza de Dios para la salvación del que cree (Rom. 1, 16), se encuentra y despliega su fuerza de modo privilegiado en el Nuevo Testamento. Cuando llegó la plenitud e de los tiempos (Ga. 4,4), la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros llena de gracia y de verdad (Jn. 1,14). Cristo estableció en la tierra el reino de Dios, se manifestó a sí mismo y a su Padre con obras y palabras, llevó a cabo su obra muriendo, resucitando y enviando al Espíritu Santo. Levantado de la tierra, atrae a todos hacia Sí (Jn. 12, 32), pues es el único que posee palabras de vida eterna (Jn. 6, 68). A otras edades no fue revelado este misterio, como lo ha revelado ahora el Espíritu Santo a los Apóstoles y Profetas para que prediquen el Evangelio, susciten la fe en Jesús Mesías y Señor, y congreguen la Iglesia. De esto dan testimonio divino y perenne los escritos del Nuevo Testamento.

ORIGEN APOSTÓLICO
Todos saben que entre los escritos del Nuevo Testamento sobresalen los Evangelios, por ser testimonio principal de la vida y doctrina de la Palabra hecha carne, nuestro Salvador.
La Iglesia siempre y en todas partes ha manifestado y mantiene que los cuatro Evangelios son de origen apostólico. Pues lo que los Apóstoles predicaron por mandato de Jesucristo, después ellos mismos con otros de su generación lo escribieron por inspiración del Espíritu Santo y nos lo entregaron como fundamento de la fe : el Evangelio cuádruple, según Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

CARÁCTER HISTÓRICO
La Santa Madre Iglesia ha defendido siempre y en todas partes con firmeza y máxima constancia que los cuatro Evangelios mencionados, cuya historicidad afirma sin dudar, narran fielmente lo que Jesús, el Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente, para la eterna salvación de los mismos, hasta el día de la ascensión. Después de este día, los Apóstoles comunicaron a sus oyentes estos dichos y hechos con la mayor comprensión que les daban la resurrección gloriosa de Cristo y la enseñanza del Espíritu de la Verdad. Los autores Sagrados compusieron los cuatro Evangelios escogiendo datos de la tradición oral o escrita, reduciéndolos a síntesis, adaptándolas a la situación de las diversas comunidades, conservando el estilo de la proclamación; así nos trasmitieron siempre datos auténticos y genuinos acerca de Jesús. Sacándolo de su memoria o del testimonio de los que asistieron desde el principio y fueron ministros de la Palabra, lo escribieron para que conozcamos la verdad de lo que nos enseñan. (Lc. 1, 2-4)


OTROS ESCRITOS DEL NUEVO TESTAMENTO
El canon del Nuevo Testamento, además de los cuatro Evangelios, comprende las cartas de Pablo y otros escritos apostólicos inspirados por el Espíritu Santo. Estos libros, según el sabio plan de Dios, confirman la realidad de Cristo, van explicando su doctrina auténtica, proclaman la fuerza salvadora de la obra divina de Cristo, cuentan los comienzos y la difusión maravillosa de la Iglesia, predicen su consumación gloriosa.
El Señor Jesús asistió a sus Apóstoles, como lo había prometido (Mt. 28,20) y les envió el Espíritu Santo, que los fuera introduciendo en la plenitud de la verdad (Jn. 16, 13)

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